Imágenes que nos llevan al futuro:
Corría el 3000 D.C. Las máquinas del tiempo eran monedas corrientes y la tele transportación era algo muy común. No era extravagante que la gente en ese entonces pudiera viajar a otro año e incluso otro siglo; al menos, no lo era para Corina ya que era su hobbie favorito: poder viajar a otros lugares del globo, en distintos años. Hoy, la antigua Grecia; pasado, Inglaterra en el siglo XIV.
Para Corina, todos los lugares eran especiales, pero había uno en particular que le fascinaba, al extremo de volverla completamente desquiciada: los Estados Unidos en el siglo XXI.
Ella sentía que ese era su lugarcito en el mundo (y en el tiempo) ya que allí tenía amigos, una “familia” adoptiva, muchísimas experiencias y un sin número de aventuras. No hace falta aclarar que cada viaje en su máquina del tiempo era un nuevo recuerdo y una nueva anécdota. Todo era perfecto, siempre había sido perfecto y también…podría haber sido perfecto, hasta que viajó al 1º de abril del 2011 de su querida Norteamérica, día que juró no regresar jamás debido al amargo recuerdo que quedó en su mente.
Al mediodía de esa jornada, llegó a la casa de su “familia”: una típica casa norteamericana, de índole minimalista, con muebles de madera oscuros, escaleras y paredes de color blanco y muchísimos ornamentos de vidrio. Apenas arribó al sitio, sintió un aroma delicioso a café instantáneo…ese que Corina tanto adoraba tomar, en particular durante los días de invierno cuando la nieve caía copiosamente. Por ese instante, ella no percibió nada extraño, nada fuera de la rutina de su “familia”, hasta que vio a Tomás, su “hermano mayor” sentado en frente de la televisión mirando un programa especial sobre la aparición de ovnis en el lago Titicaca.
A diferencia de otras oportunidades en las que ambos se saludaban efusivamente, el muchacho no dio reparo de la llegada de Corina, ni siquiera volteó la cabeza para saludarla.
La muchacha, atónita y sin saber que ocurría se dirigió a Tomás para preguntarle qué pasaba, pero la reacción del chico fue mas veloz que la tentativa de movimiento de Corina: en un ataque de furia, Tomás la sujetó por los brazos y la sentó en una silla cercana a donde ella estaba parada y comenzó a abofetearla, gritándole todo tipo de improperios.
La muchacha no entendía nada, estaba confundida; ella creía que Tomás era su amigo…era un hermano. Ante tal reacción ella comenzó a llorar desconsoladamente, pero al instante fue atacada por la ira y reaccionó de la única manera en que sabía actuar, la única en que actuaban todas las personas del milenio al cual pertenecía: Corina lo sujetó por los brazos y lo tironeó hasta la escalera, lugar desde el cual Tomás comenzó a rodar y rodar…
Eran las 13.45 y Corina decidió embarcarse nuevamente en su máquina del tiempo con el fin de buscar nuevas aventuras, nuevas experiencias, pero decidió que no se mostraría cálida, como a veces solía serlo, sino que de ahora en mas se volvería una persona fría y parca. Tipeó en la máquina las palabras “Italia - año 1400 d.c” y dio lugar a la tele transportación.
El living de la casa que tanto había añorado se despedía para siempre…
María Constanza Taurozzi

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